Jon Giraldo y Jaime Lieberman, abogado y fotógrafo, colombiano y mexicano, respectivamente, no conocen el descanso en su trabajo. Soñadores incansables, de mentes que dan vueltas en constante evolución, y desconocedores de lo que pudiera existir un imaginario e impensable techo de cristal para quienes se esfuerzan tanto como ellos, no saben ni quieren oir sobre estancarse en una idea o repetir contenidos sine die.

Estos dos chefs, que anteriormente se habían dedicado a ocupaciones diversas aunque igualmente muy exitosas, han encontrado en la cocina su propio lienzo en blanco en el que pueden retratar obras y más obras deliciosas y diferentes cada vez, y en su chalet privado con localización secreta, el escenario perfecto para representarlas in voce.

Y es que esto es exactamente lo que buscan con las cenas semi clandestinas: disfrutar de una experiencia vívida, en la que el piano toca al son de cada plato y de su maridaje (a cargo de Jose Urdiales), y la ópera suena con voz de mujer paseándose serena entre los comensales, consiguiendo dejarnos tan impresionados como maravillados. Spoonik Club lo es todo, es cocina creativa latinoamericana, pero también es arte, música, escena, juego de luces y en definitiva una performance que conforma una microexperiencia única e inigualable, que se vive en un grupo reducido de asistentes, recibidos y reunidos alrededor de una copa de cava Clássic Penedès Albet i Noya Brut Reserva, y que te envuelve de principio a fin.

Entre las creaciones propias degustadas, destacan los tres snacks con los que comienza el tasting menú, consistentes en la pizza efímera, de origen europeo, el panucho (con pato confitado en pibil, cebolla y aguacate) de origen mexicano y la arepita, con queso Stilton y miel, acompañados en perfecto maridaje con El Fanio 2017 DO Penedés.

Para continuar con los aperitivos, Jon y Jaime tenían preparado dos de sus más clásicas propuestas: la oda al maíz, con espuma de lima y pesto, y el crujiente de Idiazabal, que acompañado con un Bermejo Diego Seco Ecológico 2017 DO Lanzarote, que siendo floral y afrutado y mineral, conforman un combo perfecto.

Como primero de los platos fuertes, le sigue el ceviche de rodaballo con papaya, nueces y vinagreta, esta vez por un Secateurs White 2017 Swartland, afrutado y tropical para dar ese toque exótico que acompaña durante toda la noche.

Para seguir y como último plato fuerte, la carrillera de ternera con mole, pico de gallo y chips de plátano, esta vez acompañado por coherencia con un Dante Robino 2016 Mendoza, que con su excelente balance de vino y madera, proporciona un largo final tanto a este recorrido gastronómico en la parte salada del viaje.

Para la parte dulce de la velada, y acompañando a los dos postres degustados, que consistieron en yogurt con cereza, fresa y albahaca, y también un delicioso tamal de chocolate, Jon y Jaime junto a José Urdiales, tenían previsto tanto el vino dulce de  Tierras de Cádiz, como el otro dulce Ariyanas Naturalmente Dulce 2012, ambos un final perfecto y sosegado para todo el torbellino de emociones que se viven esa noche.

En la actualidad, y con el fin de investigar en I+D para todos los restaurantes del grupo, Jon y Jaime han decidido finalizar la temporada hasta mediados de junio que volverán a abrir sus clandestinas puertas, y de momento mantienen abierto tanto Anormal, como su recientemente inaugurado Ovnew en la Hesperia Barcelona Tower. Este nuevo local, antes regentado por el ya fallecido Santi Santamaría, se encuentra a más de 100 metros de altura y, en la cúpula del mismo, Jon y Jaime ofrecen una experiencia gastrosensorial que esperan despegue y te transporte a un viaje en el tiempo difícil de olvidar.

 

Para reservas en Spoonik Club para mediados de junio de 2019 en adelante, llamar al 648 085 209 o en la web de Spoonik.

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